1346

Toda esta especie de enjundioso período prodrómico previo al arribo de la monstruosa Irma me hace recordar, al menos, un par de filmes que indagan en la naturaleza humana, justo cuando el fin de la existencia es un hecho anunciado. He pensado, pues claro, en esa pieza de Zak Hilditch, “These Final Hours”, donde un tal James, hombre epicúreo que ha llevado hasta entonces una existencia banal, recobra el sentido de la responsabilidad y por azares del destino, 12 horas antes de que un cataclismo barra con el continente australiano, se impone una meta de auto regeneración y salvación. La otra es “Seeking a Friend for the End of the World”, de Lorene Scafaria, una obra donde Steve Carrell dedica el escaso tiempo que le queda de vida a descubrir que el amor siempre es posible. Claro, que también he evocado al sheriff Rick Grames lustrando su revólver mientras las hordas de “caminantes” se aproximan…

1345

¡Maldito Trump que nos ha enviado a Irma! ¿¡Qué digo Trump?! Sus seguidores! ¡Ellos, que con su ignorancia ilimitada han provocado la ira de la madre Tierra! Ah, supremacistas blancos y cubanos retrógrados e iletrados… ¡Suya es la culpa de esta Irma pretenciosa y procaz y de aquella Wilma llorona e insolente! ¡Púdranse, reaccionarios de derecha! ¡La destrucción del mundo pesará sobre sus espaldas y pescuezos!

pd: Lógica del “liberal” letrado.

1344

La histeria de la gente ante el peligro inminente que representa la monstruosa Irma, quien dobla en “numeritos” al nefasto y recordado Andrew y que, incluso, algunos equiparan con Dona, aquella chica terrible que destruyó a Florida a solo meses del castrismo haberse instalado en el poder, esa histeria, tal y como les decía, se explica en la naturaleza animal que nos anima. La sobrevivencia por sobre todas las cosas. El quítate tú pa’ ponerme yo. Algunos pisotean el cogote del vecino antes que el resto. Pero siempre, si la situación lo amerita, desgarraremos (descojonaremos, hablando en buen cubano) a aquel que suponga una amenaza contra nosotros o nuestros intereses. Siempre hay un punto en que cualquier discurso de amor y confraternidad se ve superado por el pánico a la muerte, por el temor al fin y a la miseria. Cualquiera que escape a tan básica ecuación, o es un héroe, o es un comemierda. Sirva este avance de desastre natural como medidor del sitio donde moramos. Y ahora a correr, que no hay agua en los supermercados.

1319

El eclipse solar, seamos sinceros, fue una reverenda mierda. Apuesto a que si hubiera ocurrido en tiempos de la administración Obama, la cosa habría sido distinta: impresionante, inolvidable, espectacular…!

1318

No todos los días muere un hombre bueno. Hoy lloramos por el gran Felo Ramírez. Sin él, la Cuba utópica de antaño se aleja mucho más. No hay esperanzas!

1317

Marco Antonio Solís está siendo anunciado, a propósito de un próximo concierto suyo aquí en Miami, como el “poeta del siglo”. Nada asombroso teniendo en cuenta la ciudad que habitamos, donde el título de bardo se le cuelga a cualquiera en el pescuezo.

1314

No hablo más de política, esa Mesalina aspavientosa, por un rato, pues el buen cine me espera. Y las buenas series, y el buen vino chileno (y el californiano), y las cervezas IPA de la costa Oeste, y las Munchers alemanas y los buenos libros que se escribieron hace muchísimos años, y todas esas cosas maravillosas que aún perduran y que necesitamos aprovechar…

1282

Pupy, mi medio tío, era el borracho del pueblo. Vivía en Punta Alegre, un pintoresco pueblucho de pescadores de la corte norte de Ciego de Ávila, y siempre cargaba sobre su hombro derecho a Pancha, una cotorra de múltiples colores que había nacido en tiempos inmemoriales. Tan famosa era la dupla en aquellos contornos que cuando la televisión cubana filmó unas aventuras (de las cuales no recuerdo el nombre) en aquel lugar, Pupy y la cotorra Pancha eran personajes secundarios de lujo. Mi medio tío murió no mucho después de cirrosis y Pancha lo sobrevivió, a pesar de los pesares. Al momento de la autopsia, el nuevo veterinario del pueblo descubrió una verdad brutal y sorprendente, la famosa Pancha era un cotorro macho que, gracias a la inconsciencia humana, había vivido desde siempre como una transgénero, por no decir otra cosa. Pancha, en fin, no fue más que una abanderada de los nuevos tiempos, una heroína anónima del liberalismo del nuevo siglo. Recemos por su alma.

1279

Escuchando música cubana hoy en el auto, y compruebo que la Revé es la sinfónica de Londres en comparación con los reguetoneros y bachateros de moda… léanse los Osmanis y Chocolates de este mundo…

1264

Ahora que por razones más antropológicas que monetarias, he estado manejando Uber en mis escasos ratos libres, he comprobado una vez más la belleza inigualable del capitalismo simple y verdadero.

1259

Una de las cosas más tristes y conmovedoras que me ha tocado ver en estos tiempos oscuros y desesperanzadores. El Chulo le dedica un sentido tema a Chocolate, encarcelado en una penitenciaría de Miami, entre tipos que poco o nada saben sobre el palón divino. Me faltan las fuerzas, incluso, para compartir tan estremecedor video. Las gracias a Alex Díaz, por su sensibilidad y buen tino.