1349

El poeta José Antonio Lago López me ha dedicado este poema, cosa que me emociona y que agradezco:

CICLÓN

Lluvia en el viento.
Viento en la lluvia.
Ambos, ya no mecen:
arrancan.
Y temo
por esos cuerpos de intemperie
sobre una isla a la deriva.
Su insólita techumbre es la mía.
Su pavor.
Su suerte…

1342

No suelo reunirme, desde hace mucho tiempo, en apiñamientos y congregaciones de escritores e intelectuales del patio (ni más allá). Me aburrí de los “dimes y diretes”, del despellejamiento vil, de los rumores y los odios. ¡Y el proceso de desintoxicación ha sido un éxito, he de decirles! El único problema es que para publicar un nuevo libro en el futuro próximo, tendré que asesinar, seguramente, a alguien.

1338

He leído a un laureado poeta cubano que aún reside en el horror, lamentándose de no poder conectarse a internet, él, que se ha ganado el derecho a acceder, gracias a su obra, al universo wi-fi. Que triste atisbar cosas como estas. Ser testigos del hombre cordero que, ante la mordida rabiosa del perro pastor, solo atina a lanzar un berrido inmisericorde para luego correr a confundirse entre la manada cabizbaja y gozosa, me reafirma que lo de la isla es más que merecido.

1323

Las casas también mueren, como nosotros. Con ellas se entierran las historias. Los sonidos, aquellos momentos de luz y ruidos que construyen, a trazos, la existencia. Se hundirá la casa Rayburn bajo el agua y ese discurso terrible, estremecedor de Sissy Spaceck, se ocultará también bajo las piedras y guijarros. Y sólo quedará el eco adormecido de una fugaz historia. Nada perdura, lo sabemos. Ni aquella mansión de Alea, enferma de soledad en medio del comunismo aterrador que invade cada resquicio y cada alma. Tampoco la casa de tía Mirta en el Vedado, con sus historias familiares, con sus visitas permanentes que han desaparecido tras la muerte. (Todos sabemos que avenida Boyeros ya no es igual sin ella). O Punta Alegre entero, ese lugar donde nació y creció mi madre, con sus casuchas sobre el mar y la memoria de festines y langostas asadas y guateques que a estas alturas parecen irreales y ficticios. ¿Cómo puede morir una ciudad entera? De igual forma que parten sus comensales, que fenecen sus tragedias y sus glorias. Las casas se derrumban… e incluso nuestras almas. El discurso de la Spaceck desgarrando a sus fetos, Mirta balanceándose en la sala frente al televisor y sus amigos, Pinelli quitando el polvo de los altos puntales, los pescadores en el muelle y mis primos riendo… Las casas también mueren, como nosotros todos…

1296

Ya para terminar, porque mi tiempo es preciado y no debo tirarlo a la basura, he de decirles que quizás la cosa más molesta del librillo de Eliseo Alberto sobre el que les he estado comentando es ese afán tremebundo por “superficializar” la historia de la república, por degradarla a un solo y básico plano, ignorando las complejidades que suelen acompañar los desatinos y las gestas de los hombres. El discurso de Eliseo Alberto es idéntico al discurso del castrismo o al del exilio heroico, cada uno en su justo lugar, cada uno desde esa visión vomitiva de la izquierda militante y revolucionaria. No hay cosa que moleste tanto como la imbecilidad de la intelectualidad cobardona y fatua y el aplauso de sus allegados.

1269

Leyendo el discurso de aceptación del Nobel, escrito por Bob Dylan, corroboro la estafa a la que nos ha sometido la “academia”. La literatura, a todas luces, ha dejado de ser la cosa primordial en estos andamiajes. O quizás, simplemente, la literatura ha dejado de ser lo que alguna vez fue.

1253

J. J. Armas Marcelo sobre Goytisolo. Aplica para muchos:

” Juan Goytisolo era provocador, contradictorio, muy pendiente de su imagen de supuesto outsider: quería serlo, un outsider, un escritor solitario e insobornable en sus modos y esencias, pero no lo era; quería ser considerado un escritor fuera de la élite, pero luchaba a brazo partido por ser uno de los primeros de esa misma élite que decía detestar”.

1247

Alguien le pregunta a Borges: “¿Qué piensa usted del poeta Antonio Machado?”. Y el maestro responde: “No sabía que Manuel tuviera un hermano”.

1244

Néstor Díaz de Villegas estuvo en Cuba, como algunos de ustedes sabrán. Y ha estado escribiendo sobre ello. Pero lo que publica en este último texto es brillante, desgarrador, tremendo. No tengo dudas, siquiera, de que Díaz de Villegas es no solo uno de los mejores poetas de su generación, sino uno de los mejores escritores en general que ha parido la isla en las últimas décadas.

1241

He de confesarles que toda esa bazofia de la trascendencia literaria ha terminado por aburrirme. Nosotros, los humanos, somos demasiado pretenciosos. Que no les quepan dudas. Cualquier afán de trascendencia, en realidad, que no sea aquel de perdurar en la memoria de nuestros hijos, me parece irrelevante, tonto, especulativo. ¡Dejémonos de comer mierda y aceptemos la realidad, coño! A eso se reduce todo.

1238

Dando los toques finales a la revisión de “Cuaderno de la vieja negra”, de esa magnífica poeta que es Margarita Garcia Alonso, no puedo más que resaltar el minimalismo estético e incluso conceptual que atesora la obra, donde los pequeños temas también se convierten, con esa gracia del poeta, en grandes e imponentes. Ya veremos cuándo termino de escribir la reseña, teniendo en cuenta mi escaso tiempo y mi holgazanería habitual. Espero que muy pronto.

1229

Aquilino Duque acaba de decirle a algún periodista español que lo más fascinante de Cortázar era el hecho de que fuese absolutamente lampiño hasta los cincuenta. Y que su fotogénica barba, la del escritor de marras, se cosechó a base de hormonas tomadas en la incipiente vejez. Una maravilla, qué duda cabe.