1312

Si algo he podido constatar en todo este debate que se ha dado en los últimos días sobre los alcances de la constitución en la defensa de las libertades individuales, es que no existe intolerancia más profunda e inquietante que la que proviene de la izquierda falsamente “buenista” y compasiva. No me sorprende, entonces, que las más horribles dictaduras, las más depredadoras y terribles, hayan encontrado refugio en las ideologías “progresistas” o falsamente “liberales”. La izquierda, tal y como ha citado el doctor Lyle Rossiter, es una enfermedad mental.

1308

Que el presidente Trump haya hecho una especie de equiparación moral, al repartir culpas por los hechos de violencia sucedidos en Charlottesville, ha molestado a muchos. Lo siento, amigos míos, pero el doble rasero y la hipocresía vuelven a ponerse de manifiesto. Esos andan molestos e indignados porque se ha dicho que los muchachos de ANTIFA, “luchadores abnegados y valientes”, son repulsivos, despreciables, vomitivos como los salvajes neonazis de la supremacía blanca o los racistas del KKK (esa invención demócrata de antaño). Pero ANTIFA es lo que es, y aunque moleste a las turbas anti Trump, sus vínculos directos con la ideología comunista no pueden enmascararse ni ocultarse. Lo que atisbamos en Charlottesville no fue más que la colusión de dos extremos. Y seamos justos, el de la punta izquierda ha penetrado mucho más los estamentos de la política norteamericana que su contraparte. Nada, que la siniestra le anda dando palizas a la diestra. Y eso parece no molestarle ni a la gran prensa ni a los militantes furibundos del anti trumpismo…

1307

A propósito de los hechos acaecidos en Barcelona, donde unos terroristas islámicos asesinaron a más de una decena de personas, me parece pertinente recordar que todo el discurso enarbolado por la fatua e ignorante izquierda es el mismo que el profesor de Bioética Tim Koch, con ánimo relativizador, ha estado exponiendo en medios universitarios durante los últimos años. Esta diatriba achaca la responsabilidad del extremismo religioso a las políticas occidentales hacia el oriente medio y el mundo árabe y musulmán en general. ¿Y qué significa esto? Que para Koch y la izquierda, hechos como los de Barcelona poseen un atenuante histórico. Es decir, los moros asesinos de La Rambla están respondiendo legítimamente a siglos de opresión y colonialismo, teoría que ignora el oscuro motivo principal que anima a estos asesinos: la naturaleza propiamente religiosa de la yihad. Lo mismo, por cierto, podría aplicarse al revisionismo histórico del neo marxismo light, donde el multiculturalismo (nueva ideología trasnochada del socialismo derrotado tras el derribo del muro de Berlín) esgrime la teoría relativa de que todas las culturas tienen igual valor. Piensen en ello.

1303

El sueño fálico de la putería de izquierda es el fracaso del conservadurismo norteamericano. Por eso parecen esforzarse tanto.

1296

Ya para terminar, porque mi tiempo es preciado y no debo tirarlo a la basura, he de decirles que quizás la cosa más molesta del librillo de Eliseo Alberto sobre el que les he estado comentando es ese afán tremebundo por “superficializar” la historia de la república, por degradarla a un solo y básico plano, ignorando las complejidades que suelen acompañar los desatinos y las gestas de los hombres. El discurso de Eliseo Alberto es idéntico al discurso del castrismo o al del exilio heroico, cada uno en su justo lugar, cada uno desde esa visión vomitiva de la izquierda militante y revolucionaria. No hay cosa que moleste tanto como la imbecilidad de la intelectualidad cobardona y fatua y el aplauso de sus allegados.

1285

Si es cierto aquello de que la enseñanza tiene el único fin de contrarrestar el adoctrinamiento, tal y como nos dice el filósofo carnavalero Juan Carlos Aragón, entonces la tarea de maestros, profesores, pedagogos, es ardua, escabrosa, cuasi imposible. Sobre todo, por aquello de que maestros, profesores, pedagogos, se han convertido en buena parte de este mundo, en adoctrinadores y propagadores indiscutibles de ciertos intereses y de ciertas políticas y visiones. De lo que se desprendería que la educación boquea o es inexistente, incluso. Y jamás he visto una cruzada victoriosa cuando quienes libran la batalla son aquellos mismos que con anterioridad sembraron el mal y la desidia. Estamos todos condenados a la mierda mayúscula del occidente cobarde y mojigato, del falso humanismo de los “desamparados”. La única y escasísima esperanza se atisba allí, en la familia que hace oídos sordos a lo que ya se ha establecido como el “bien”. Pues nada, que el sentido común se haya predestinado a desaparecer, han de saberlo.

1280

A Carmen Carbonell le parece acertado, pero raro, catalogar a Raymond Aron como un “liberal-conservador”, en el sentido exacto del término y obviando, por supuesto, esa especie de neo lenguaje político que se instauró en la América estadounidense del siglo pasado por parte de una izquierda usurpadora y tergiversadora de términos y calificaciones. Y a mí, he de confesarles, la definición me parece de lo más común y esclarecedora, Yo mismo he de ser, soy, un liberal-conservador, no tengan dudas. Por cierto, ese “desapego” hacia el mundo que se observa, es un requisito indispensable…

1276

Mañach y la revolución castrista y la virtud. ¡Ah, cuánto daño ha causado el panegírico fuera de lugar, el entusiasmo ilógico y exacerbado, la babosería de los “escribíos y leíos” por esa cosa aborrecible de la igualdad entre las gentes…

“Nos hemos pasado la vida (al menos me la he pasado yo, como escritor público) pidiendo una honda y total rectificación de la vida cubana. Más de una vez escribí que esto necesitaba “una cura de caballo”, “una cura de sal y vinagre”. Y ahora que eso ha llegado, me parece de canijos asustarse… Por lo pronto, la Revolución ha logrado ya aquello que Martí pedía: poner de moda la virtud. Y yo creo que esa proscripción de la venalidad, de la frivolidad, de la irresponsabilidad, ha llegado con tal fuerza acumulada de voluntad y con tanto ímpetu, que no va a ser una simple “moda” pasajera”.

1275

Jorge Mañach, el mítico intelectual cubano, en trance orgásmico ante el Castro tenebroso y vil:

“Por de pronto, es cierto eso de que Fidel “seduce”. Yo diría que tiene eso que los españoles llaman “ángel”. Un ángel dialéctico y hasta de espada flamígera, como los del paraíso. Pero ángel. A veces se le percibe como en un revuelo de alas. Otras, en la fulguración, en el blandir del anatema. ¡Y qué fuerza de persuasión! (…) Parece siempre que despierta de un vasto cansancio. Parpadea frente a las luces, pone en ángulo las cejas, se rasca un poco la patilla aguerrida. Y empieza a hablar, con la voz ya algo ronca. Explica, arguye, impreca, advierte… Va disolviendo aprensiones. No halaga ni miente seguridades imposibles; pero pide por el bien de todos, por Cuba que le duele”.

1268

Y anda Slavoj Zizek de gira por España, dando conferencias enfundado en camisetas Polo de Ralph Lauren, anunciando la ‘buena nueva socio-comunista’ y proclamando cosas horrorosas como “La fórmula sería el terror democrático. La burocracia funciona mejor si se siente aterrorizada. Stalin tuvo una buena idea cuando se le ocurrió aterrorizar no sólo a la gente ordinaria sino también a los burócratas. En mi Estado ideal, se debe percibir el poder como un lugar peligroso. Puedes ser un burócrata influyente, pero sabes que antes o después puedes perder la cabeza”. Y los admiradores del tramposo Bernie Sanders sienten algo así como un orgasmo indescriptible de placer…

1213

El arte no debe jamás ser subsidiado por gobierno alguno. Un arte subsidiado por instituciones oficiales es un arte esclavo. Un arte subsidiado por los dirigentes estatales o gubernamentales no es, por supuesto, un arte libre. Un arte subsidiado responde, la totalidad de las veces, a espurios intereses ideológicos y políticos. Eso han de saber, amigos míos. Eso han de saber, nostálgicos de las instituciones oficiales, pues la verdadera libertad solo florece en la creatividad del hombre y en la ausencia de compromisos y obligaciones con el gobernante de ocasión.

1179

Dan Piepenbring nos recuerda en la última edición de The Paris Review que el último suspiro de libertad creativa en la extinta URSS tuvo lugar allá por 1932, antes de que el Estado apretara las clavijas y obligara a sus artistas e intelectuales a producir propaganda pura. Es decir, todo totalitarismo de izquierdas tiene su período gris. De más está decir que ni siquiera en esto el castrismo ha sido innovador, como todos sabemos.