1420

Si alguna prensa es irreverente hoy en día, esa es el Daily Mail. En portada esta mañana no les ha temblado la mano para publicar que las afroamericanas tienen mayor tendencia a la obesidad, y con mucha gracia han anunciado que una de las Jenner se ha reunido con su PADRE Caitlyn para una cena adelantada de Thanksgiving. Arderán en la hoguera!

1419

Y Rusia, de la mano del terrible Putin, jugó a dos bandas. Por un lado se coludió con los republicanos trumpistas para lavar el cerebro de la ingenua y susceptible gente de norteamérica, por mediación de alguna máquina emisora de rayos infrarrojos, aún no descubierta. Por el otro, aceptó dinero proveniente del DNC y de la fundación Clinton para inventar un dossier en contra de la candidatura de Trump… y por ahí vamos… por cierto, es casi inminente, según parece, el nombramiento de un segundo investigador especial para lo del lío del Uranio y el dossier… La cosa se pone aún más entretenida, si es que algo como eso puede ser posible…

1418

Es terrible lo que está sucediendo y nadie parece percatarse. Aquella máxima tan propia de esta nación, “nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario”, ha trastocado su orden prioritario y se ha convertido, legitimando un estado de cosas donde la histeria delatoria se impone con horror, en “todo el mundo es culpable, tan solo con que se le acuse”.

1416

Hollywood: Songo le dio a Borondongo, Borondongo le dió a Bernabé, Bernabé le pegó a Muchilanga, le echó a Burindanga, le hinchan los pies, Monina!

George Takei, el extremista activista gay que criticó duramente a Kevin Spacey, es ahora acusado de conducta impropia. Richard Dreyffus, que señaló que su hijo había sido abusado por el propio Spacey, ahora es señalado por una ex escritora: intentó obligarla a que le hiciera un blowjob. Y así hasta el infinito. Ya no se habla de cine en la meca podrida.

1413

Puede catalogarse una prensa de seria y atinada, cuando en primera plana cuelga la noticia de que un comediante nocturno llama por la destitución del presidente, por aquello de no ofrecer trabajo a los nacionales? Pregúntele al New York Times.

1400

Y ha sido Sarah Polley la que mejor ha descrito el affair Weinstein. Hollywood, como patrón ético y moral de la nación, no es más que un bluff, un ejercicio hipócrita vomitado por la izquierda militante:

“Weinstein puede ser la versión central de un depredador de Hollywood, pero no es más que solo una pústula enconada en una industria enferma … Como tantos, yo también sabía de él … Como tantos, no sabía qué hacer …”

1394

Autofagia. Si. Es una especie de cacería de brujas donde todos sospechan de todos y donde todos se acusan de todo. Hollywood se pudre por dentro. Harvey Weinstein es solo la punta de la madeja. El Hollywood liberal y narcisista de estos días aciagos ha transitado del anti trumpismo histérico y militante a la chivatería endemoniada. Ayer fue Ben Affleck, hoy Oliver Stone y mañana será el Spielberg de turno. Y es divertido. Divertidísimo en realidad constatar, como castigo divino, aquella hipocresía de la que siempre he hablado. Todos sospechan y todos se acusan. Si alguien aún pensaba que al Hollywood “liberal y progresista” le quedaba un soporte moral que le otorgara credibilidad a sus perretas políticas, pues puede dar por hecho que tal “plus” ha desaparecido, se ha esfumado, ha terminado hundiéndose en el mar de la paranoia y el rencor. Los adalides de la izquierda vociferante y propagandista deben de estar aterrados, pues su más incondicional aliado boquea, desparratado, en medio del camino.

1391

Es terriblemente doloroso y desconcertante que de la noche a la mañana las legiones de abnegados progresistas y liberales, esa raza superior, se vea infiltrada de innumerables agarradores de pussies, como cruel y amargo castigo proveniente del aborrecible Trump, sin dudas el autor intelectual de tanta desidia y tanto horror. Weinstein y Ben Affleck son sólo dos de los espías agazapados, no lo duden…

1390

Entre las cosas que estoy haciendo: una fundación privada. Vamos a apoyar con todo lo necesario a la comunidad LGBT, los derechos de la mujer, vamos a promover más mujeres realizadoras, apoyaremos también a la Fundación Nacional de las artes. Voy a financiar muchas causas”.

El depredador sexual Harvey Weinstein en una entrevista al Hollywood Reporter en el mes de abril pasado.

1388

Es una histeria colectiva. Lo sabemos desde hace ya un tiempo. La histeria de los malos perdedores, o de los que se creían dueños y señores y ahora ven amenazadas sus cuotas de poder. Y la prensa los respalda. La prensa es el reflejo de los tiempos que corren y de los intereses que representan. No existe, ya desde hace mucho, el periodismo independiente. Nunca ha existido para ser precisos. O recordemos aquellos días en Deadwood, South Dakota, cuando el Black Hill Pioneer se alineaba con los designios de Al Swearengen y el sheriff Seth Bullock en contra de intereses foráneos. Poco ha cambiado desde entonces. Y se puede o no simpatizar con el presidente actual, se le puede considerar un payaso por sus excentricidades, o un héroe revitalizador de un espíritu perdido, pero si se somos capaces de dar un paso atrás y contemplar el espectáculo mortuorio de los hacedores de opinión, solo será decente el taparnos la nariz y hacer un mohín de absoluta desaprobación.

Cosa de echar un vistazo a las noticias políticas del día. La CNN publica toda una columna sobre el coeficiente intelectual de Trump y el por qué no debemos de creer las cifras que el presidente cita. The Hill afirma que la aprobación de Trump ha bajado en cada uno de los cincuenta estados. El New York Times revela que Trump ha amenazado a la NFL y a un comentarista deportivo, Jemele Hill, por todo el tema de las protestas de los jugadores. USA Today se centra en la “perreta” de Melania Trump por aquellos dichos de Ivana. El Bussiness Insider cuelga en primera plana que numerosos funcionarios de la Casa Blanca están en la mirilla del ojo público por sus extravagantes gastos durante viajes oficiales…. Y así hasta el infinito. Lo risible de este status quo es que esa misma prensa elogiaba la palabrería pretenciosa del presidente anterior, al que consideraban brillante y atinado, y le otorgaban cifras de popularidad nunca antes vistas (mientras erraban miserablemente citando encuestas adulteradas durante el último proceso electoral que beneficiaban a la seguidora de su “legado”), y callaban cuando Barack Obama amenazaba a la cadena Fox con el frío terror de la censura, o simplemente obviaban el gasto salvaje e hipertrofiado del presidente y sus familiares durante aquellas innumerables vacaciones en lujosos resorts y campos de golf inmaculados…

La decencia política fenece. Se trata de supervivencia, afirmarán algunos. Y habrá, seguramente, que hacer casi cualquier cosa para sacar a ese estorbo del camino, al Trump de marras. Y en eso andan, gastando cada gota de sudor, en la faena reivindicadora de aquellos que perdieron, de aquellos que ya se sentían los dueños de los destinos de los hombres por los siglos de los siglos… amén.

1382

¿Qué la sociedad norteamericana es propensa a la elaboración de teorías conspirativas? Es cierto. ¿Algún problema con eso? ¿Acaso la historia de los Estados Unidos no ha estado repleta de hechos singulares, inusuales? ¿Cómo podemos, entonces, quejarnos de algo así? La naturaleza inquisitiva del ciudadano norteamericano, su eterna desconfianza hacia lo pre establecido, su inclinación a la duda, son apuntes reveladores de su propia fortaleza. ¡Y luego hay, entre la tribu, quien se pregunta qué diablos podría hacer un individuo simple y armado en contra de un gobierno deshonesto!

¡Que tristes esas naciones y esos pueblos que agachan la cabeza, sin cuestionar siquiera, ante la explicación de turno del que rige! Son los eternos candidatos a la patada en el trasero. Lo sabemos muy bien, no nos hagamos. Nosotros venimos de allí.

1380

Hay hijos de puta en todas partes. Conservadores y liberales, religiosos, agnósticos y ateos, maricones y heterosexuales, tortilleras y trannys, amantes de las armas y veganos, apologistas de la paz y supremacistas blancos, negros, amarillos, carmelitas… Hay hijos de puta en todas partes. Leedores del Corán y de la Biblia, poetas narradores y ensayistas, iletrados y sabiondos, esquizos y bipolares, caricaturistas, reporteros, misóginos y mujeriegos, amargados y contentos… Hay hijos de puta en todas partes.

Y parafraseando a Orwell, algunos son más hijos de puta que otros…

1379

¡Ay, amigos míos, que no son las armas! Ojalá el asunto se redujera a cosa tan trivial. Es, ni más ni menos, la naturaleza humana. Despojen de fusiles y cañones al mundo que conocemos, y continuarán existiendo asesinos terribles y despiadados.

1377

A ver, impíos, terminen de quitar las armas. Despojen a esta masa de buenos humanos, de buenos hombres y mujeres, de esas horrorosas herramientas de destrucción y muerte. Dejemos que sean los gobiernos, tan solo los gobiernos, los que manejen estas cosas. ¡Que vivan los burócratas, salvadores de vidas! Destruyamos también los cuchillos y prohibamos los autos en las calles y autopistas. Todo sea por el bien común, por la utopía de la seguridad que merecemos. ¿Qué importa, más o menos, si regalamos la escasa libertad que va quedando a aquellos que rigen según sus ideas y sus dioses? Seamos una nueva Venezuela o una nueva Cuba reluciente y vibrante, marchando con fusiles de cartón. Que nos cuelguen el cepo en el gaznate. Vamos, impíos, terminen de quitar las armas. Que la Rusia soviética, tras la muerte de los cosacos blancos, se instaure en nuestras tierras en nombre del amor y la concordia. Que viva la inocencia del futuro esclavo. O que muera…

1375

Me parece casi una obviedad señalar, a estas alturas, que aquello de la rodilla en tierra fue ideado por un tipo que admira al dictador Castro y al terrorista Malcom X. Su protesta no puede ser, en ninguna circunstancia, contra un racismo institucional que no existe en toda esta nación, en ninguno de sus cincuenta estados. Su protesta es, evidentemente, en contra del sistema.

Me parece casi una obviedad señalar, a estas alturas, que las quejas de la alcaldesa de Puerto Rico, esa que lloró amargamente por la muerte del compañero Fidel, nada tienen que ver con humanidad o compasión. La señora de marras solo se preocupa por hacer quedar mal a una administración que no le gusta, que no le simpatiza, aunque para ello haya que mentir a como dé lugar.

De eso se trata. De eso siempre se ha tratado…

1374

La izquierda compasiva y tolerante. Episodio # 2:

Ahora que las festividades de Halloween se acercan, un nuevo disfraz está causando escozor entre la tolerante y compasiva izquierda. El conjunto de marras consiste en un uniforme de border patrol que lleva impreso en su lado derecho la palabra “Agent Wall”. De más está decir que la reacción a tan oprobioso talante ha sido, como ya suele acontecer en estos casos, hiperbólica e histérica, desmesurada. La crítica de los buenos muchachos “progresistas” se basa en que el uniforme encierra un mensaje de odio, división y racismo, y que ha separado y destruido a muchísimas familias. Por alguna razón el fantasma del nazismo y sus ridículas prohibiciones anda rondando con fuerza, cada día más, estos lares que habitamos. Por cierto, y que sea válida la acotación, el disfraz está agotado de almacenes y tiendas.

1373

La izquierda compasiva y tolerante. Episodio # 1:

Un bibliotecario de una escuela primaria en Cambridgeport, Massachusetts, ha rehusado una donación de libros hecha por la primera dama Melania Trump, argumentando que rechaza las políticas educacionales de la actual administración y que, además, la literatura de Dr Seuss es demodé y cursi. ¡El hijoeputa en la nueva izquierda norteamericana está que da al cuello!

1372

A propósito de todo este debate sobre los dichos de Trump, las protestas de los jugadores de la NFL y el impacto que ha generado en las opiniones de la prensa y la gente común, he estado leyendo innumerables columnas, comentarios, reportes noticiosos y todo lo que se mueve en torno al criterio público y general, y mi conclusión es una: Estados Unidos, como imperio regente, está herido de muerte. Prepárense para lo peor, muchachos… (O para lo mejor. Depende del punto de vista ideológico de cada cual)

1366

Yo, tan poco propenso a los nacionalismos fatuos entiendo, sin embargo, que la singularidad estadounidense nos ha hecho mejores. Alguien debe cargar, debido a la naturaleza salvaje y cruel que nos anima, con la pesada carga del excepcionalismo. Creerse el cuento es necesario, amigos míos. La presencia de un pueblo alfa que le suelte un gaznatón al abusador de turno es requisito indispensable para la supervivencia. El ponerle un stop a los peligros que amenacen el modo de vida más avanzado y justo que se ha logrado construir tras siglos de evolución y desarrollo, es el mal necesario que critican muchos. A mí los símbolos patrios me resbalan, la mayoría de quienes me conocen pueden atestiguarlo. Pero… el nacionalismo norteamericano es otra cosa. Probablemente el único ejercicio de orgullo patrio permisible. Dejémonos de historias, los Estados Unidos han hecho el trabajo sucio que nos corresponde a todos, con una cuota de civilidad y decencia que ninguna otra nación habría concebido. Allí radica, una vez más, la fuerza ética y moral de su excepcionalismo. Demos al menos, el justo trato que sus símbolos merecen.

1365

Me parece un acto de idiotez suprema que aquellos que viven y se enriquecen gracias a un deporte que se alimenta del excepcionalismo norteamericano (estemos claros, el fútbol de cascos y hombreras es un invento netamente local, por así decirlo) ataquen sus símbolos, precisamente. La bandera y el himno de los Estados Unidos son la máxima representación de ese sentimiento de singularidad tan propio de estos lares. Hay que ser o muy tontos o estar dispuestos al “ejerci” público (a la usanza de los sacrificios antiguos) para morder la mano que te da de comer y de vestir.