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Ya para terminar, porque mi tiempo es preciado y no debo tirarlo a la basura, he de decirles que quizás la cosa más molesta del librillo de Eliseo Alberto sobre el que les he estado comentando es ese afán tremebundo por “superficializar” la historia de la república, por degradarla a un solo y básico plano, ignorando las complejidades que suelen acompañar los desatinos y las gestas de los hombres. El discurso de Eliseo Alberto es idéntico al discurso del castrismo o al del exilio heroico, cada uno en su justo lugar, cada uno desde esa visión vomitiva de la izquierda militante y revolucionaria. No hay cosa que moleste tanto como la imbecilidad de la intelectualidad cobardona y fatua y el aplauso de sus allegados.