1338

He leído a un laureado poeta cubano que aún reside en el horror, lamentándose de no poder conectarse a internet, él, que se ha ganado el derecho a acceder, gracias a su obra, al universo wi-fi. Que triste atisbar cosas como estas. Ser testigos del hombre cordero que, ante la mordida rabiosa del perro pastor, solo atina a lanzar un berrido inmisericorde para luego correr a confundirse entre la manada cabizbaja y gozosa, me reafirma que lo de la isla es más que merecido.