in Everyday, Sociedad

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La histeria de la gente ante el peligro inminente que representa la monstruosa Irma, quien dobla en “numeritos” al nefasto y recordado Andrew y que, incluso, algunos equiparan con Dona, aquella chica terrible que destruyó a Florida a solo meses del castrismo haberse instalado en el poder, esa histeria, tal y como les decía, se explica en la naturaleza animal que nos anima. La sobrevivencia por sobre todas las cosas. El quítate tú pa’ ponerme yo. Algunos pisotean el cogote del vecino antes que el resto. Pero siempre, si la situación lo amerita, desgarraremos (descojonaremos, hablando en buen cubano) a aquel que suponga una amenaza contra nosotros o nuestros intereses. Siempre hay un punto en que cualquier discurso de amor y confraternidad se ve superado por el pánico a la muerte, por el temor al fin y a la miseria. Cualquiera que escape a tan básica ecuación, o es un héroe, o es un comemierda. Sirva este avance de desastre natural como medidor del sitio donde moramos. Y ahora a correr, que no hay agua en los supermercados.