1411

La adaptación que hizo Mary Harron de la novela de Bret Easton Ellis, “American Psycho”, fue de las mejores de inicios del nuevo siglo. Filosa, despiadada y fría, capturó el espíritu de la obra original y auguró para la Harron, quien también dirigió, un futuro promisorio, brillante. Venida de la televisión, donde había estado relacionada a dos de los mejores proyectos de la década de los 90, “Homicide, the life in the streets” (mi serie favorita) y Oz, el drama carcelario de HBO, jamás llegó a escalar como se había vaticinado, y terminó siendo una realizadora más de piezas televisivas de poca altura. Una verdadera lástima, pues en “American Psycho” logra dotar a la historia de ese espíritu nihilista y existencial, que caracterizó a mucho de lo hecho en la época de la post guerra fría. (Recordemos “Fight Club”, la novela de Chuck Palahmiuk y la magistral adaptación al cine de David Fincher). A pesar de haberse constituido “American Psycho” en una narración de culto, el destino tanto de Easton Ellis como de la propia Mary Harron no fue trascendente y ambos quedaron atenazados a la obra de marras, con el inolvidable y desquiciado Patrick Bateman / Christian Bale. Al menos, se les recordará por ello.