1396

La verdadera sociedad orweliana se ha construido en Norcorea, ese antro de horror. He estado viendo algunas fotos y no he podido evitar, además del asco pertinente, la miserable sensación de un deja vu pasado: la década de los setenta en Cuba, cuando crecía para luego asistír a la enseñanza primaria. Si alguna vez el castrismo se ha acercado al ideal del estalinismo político, fue en aquellos años oscuros. Después, por supuesto, la adustez le cedió el paso a la conga cómplice y bullanguera, que para el caso es lo mismo… o casi…

1395

Mini historia real:

Un viejo amigo de mi padre se tomó un Viagra en casa de una amante que nadie sabía que tenía, y se murió de un paro cardiaco, dejando viuda a la amiga de mi madre y huérfano a mis dos amigos de la escuela. Como la amante estaba casada, decidió arrastrar el cuerpo inerte del viejo amigo de mi padre y dejarlo desnudo en el pasillo del edificio de microbrigrada, solo cubierto con una sábana antiquísima, casi transparente (debido a aquellas incontables lavadas a mano y jabón amarillo), para que el esposo no se enterara de su desliz. Hacia la parte media-baja de la carne muerta, una elevación poderosa y vital seguía clamando, impenitente, por su existencia. “Estoy aquí, sin rendirme, erguido y orgulloso, atenazado por la fuerza imparable de la Viagra, por su vasodilatación milagrosa que aún persiste. Soy el vestigio de una vida…” Y así lo encontraron aquella tarde, hace muy poco tiempo. Muerto y “encabillao” entre los corredores del reparto…

1394

Autofagia. Si. Es una especie de cacería de brujas donde todos sospechan de todos y donde todos se acusan de todo. Hollywood se pudre por dentro. Harvey Weinstein es solo la punta de la madeja. El Hollywood liberal y narcisista de estos días aciagos ha transitado del anti trumpismo histérico y militante a la chivatería endemoniada. Ayer fue Ben Affleck, hoy Oliver Stone y mañana será el Spielberg de turno. Y es divertido. Divertidísimo en realidad constatar, como castigo divino, aquella hipocresía de la que siempre he hablado. Todos sospechan y todos se acusan. Si alguien aún pensaba que al Hollywood “liberal y progresista” le quedaba un soporte moral que le otorgara credibilidad a sus perretas políticas, pues puede dar por hecho que tal “plus” ha desaparecido, se ha esfumado, ha terminado hundiéndose en el mar de la paranoia y el rencor. Los adalides de la izquierda vociferante y propagandista deben de estar aterrados, pues su más incondicional aliado boquea, desparratado, en medio del camino.

1393

La séptima temporada de Games of Thrones ha consolidado el dilema existencial que, a trancos, se había esbozado en años anteriores. Ya no sólo (quizás nunca) se trata de la lucha por el poder y la regencia sobre las posesiones y las gentes. Ahora se trata de evitar la muerte, de glorificar la existencia misma. Como metáfora ineludible de la vida, esta pieza magistral alcanza el camino común de las grandes obras y sus preocupaciones esenciales. Vivir, morir, perdurar. Rehuir a la plácida llegada del final, según la retórica de cada credo religioso conocido.

(¿Por qué será que el hombre, a pesar del “maravilloso paraíso” que lo espera al final de la jornada, se aferra a esta vida dura y gris de la que es consciente y disciplinado testigo? Hay en nosotros, sin dudas, una naturaleza descreída y atea que predomina a cada paso y que, solo en vísperas del horror final, se redime y renace con el propósito de otorgar cierta paz ante la oscura desazón de lo desconocido). La octava temporada de Games of Thrones será, sin dudas, otro lienzo que explore los avatares de la supervivencia.

Y es que la semejanza conceptual con la obra de Tolkien es notable, así como el paralelismo estético con el trabajo de Peter Jackson. Sin embargo, la disimilitud notoria en el tratamiento de los valores morales y de la ética “religiosa” hace de ambos propósitos entes dispares y hasta contradictorios. El maniqueísmo de Tolkien, imbuido del credo católico que otorgó a sus alegorías, copan de optimismo su oscura historia sobre la Tierra Media. Una vez que el anillo fue arrojado al foso en las montañas de Saurón, la claridad se impuso y el advenimiento de un mesías teórico, impalpable pero presente, culminó en un frenesí final de júbilo y esperanza. En Game of Thrones, la serie, predomina la crueldad más absoluta y la complejidad del animal humano se revela con escepticismo y animadversión. Y es porque después de todo, the winter is here…

1391

Es terriblemente doloroso y desconcertante que de la noche a la mañana las legiones de abnegados progresistas y liberales, esa raza superior, se vea infiltrada de innumerables agarradores de pussies, como cruel y amargo castigo proveniente del aborrecible Trump, sin dudas el autor intelectual de tanta desidia y tanto horror. Weinstein y Ben Affleck son sólo dos de los espías agazapados, no lo duden…

1390

Entre las cosas que estoy haciendo: una fundación privada. Vamos a apoyar con todo lo necesario a la comunidad LGBT, los derechos de la mujer, vamos a promover más mujeres realizadoras, apoyaremos también a la Fundación Nacional de las artes. Voy a financiar muchas causas”.

El depredador sexual Harvey Weinstein en una entrevista al Hollywood Reporter en el mes de abril pasado.

1389

Cuando muchos apostaban a que la séptima season de Game of Thrones iba a mostrar, por primera vez, una curva descendente en su capacidad de entretener (por aquello, quizás, de que se improvisaba debido a la hibernación estival de George R. R. Martin), lo cierto es que ha sido, en efecto, todo lo contrario. ¿Y las razones? Pues, como antes les había comentado, la imprecisión de esta fábula maldita, el devenir por las sombras de la crueldad extrema, la inmisericorde puja por la ascensión sobre los otros… Y es que the night is dark and full of terrors…

1388

Es una histeria colectiva. Lo sabemos desde hace ya un tiempo. La histeria de los malos perdedores, o de los que se creían dueños y señores y ahora ven amenazadas sus cuotas de poder. Y la prensa los respalda. La prensa es el reflejo de los tiempos que corren y de los intereses que representan. No existe, ya desde hace mucho, el periodismo independiente. Nunca ha existido para ser precisos. O recordemos aquellos días en Deadwood, South Dakota, cuando el Black Hill Pioneer se alineaba con los designios de Al Swearengen y el sheriff Seth Bullock en contra de intereses foráneos. Poco ha cambiado desde entonces. Y se puede o no simpatizar con el presidente actual, se le puede considerar un payaso por sus excentricidades, o un héroe revitalizador de un espíritu perdido, pero si se somos capaces de dar un paso atrás y contemplar el espectáculo mortuorio de los hacedores de opinión, solo será decente el taparnos la nariz y hacer un mohín de absoluta desaprobación.

Cosa de echar un vistazo a las noticias políticas del día. La CNN publica toda una columna sobre el coeficiente intelectual de Trump y el por qué no debemos de creer las cifras que el presidente cita. The Hill afirma que la aprobación de Trump ha bajado en cada uno de los cincuenta estados. El New York Times revela que Trump ha amenazado a la NFL y a un comentarista deportivo, Jemele Hill, por todo el tema de las protestas de los jugadores. USA Today se centra en la “perreta” de Melania Trump por aquellos dichos de Ivana. El Bussiness Insider cuelga en primera plana que numerosos funcionarios de la Casa Blanca están en la mirilla del ojo público por sus extravagantes gastos durante viajes oficiales…. Y así hasta el infinito. Lo risible de este status quo es que esa misma prensa elogiaba la palabrería pretenciosa del presidente anterior, al que consideraban brillante y atinado, y le otorgaban cifras de popularidad nunca antes vistas (mientras erraban miserablemente citando encuestas adulteradas durante el último proceso electoral que beneficiaban a la seguidora de su “legado”), y callaban cuando Barack Obama amenazaba a la cadena Fox con el frío terror de la censura, o simplemente obviaban el gasto salvaje e hipertrofiado del presidente y sus familiares durante aquellas innumerables vacaciones en lujosos resorts y campos de golf inmaculados…

La decencia política fenece. Se trata de supervivencia, afirmarán algunos. Y habrá, seguramente, que hacer casi cualquier cosa para sacar a ese estorbo del camino, al Trump de marras. Y en eso andan, gastando cada gota de sudor, en la faena reivindicadora de aquellos que perdieron, de aquellos que ya se sentían los dueños de los destinos de los hombres por los siglos de los siglos… amén.

1387

Leo, después de mucho tiempo, a ese Fernando Ravsberg, diciendo que la CIA ha construido la mentira sobre los diplomáticos con problemas auditivos. Lo afirma con absoluta convicción revolucionaria. Y miro a Ravsberg y me pregunto cómo alguien de tan escasa catadura moral puede servir de corresponsal para un medio prestigioso como la BBC. Pero solo ahora me percato que el hombrecillo ya no trabaja para la BBC. La BBC debe de haberlo corrido de un portazo, aunque no es cosa de la que esté seguro. Lo cierto es que Ravsberg, el de hoy en día, sirve de bloguero pago para el diario Público, el mismo de Ignacio Escolar, ese que defiende al chavismo y al castrismo con mayor convicción que Jorah Mormont a su reina Daenerys Targaryen. La metamorfosis terrible del despreciable Ravsberg, tiene sentido.

1386

Hace bien James Woods en retirarse de Hollywood, en dejar atrás su profesión de actor. No sólo le costaba conseguir papeles en un medio profundamente intolerante hacia aquellos que se atreven a ser disonantes en materia política, sino que ya comenzaban a construirle acusaciones desagradables, por decirlo de alguna forma. De mantenerse Woods ejerciendo su libre derecho a la opinión (por más errado o certero que pueda ser) a la par de su carrera como actor, lo más probable es que terminaría frente a un juzgado por algún caso de violación.

1384

Un oyente cubano hoy en la radio:

´´Óe, Julio, yo quiero felicitajte poj tu programa que está muy bueno y que toej mundo lo oye aquí en el pueblo ejte. Mira, lo que yo te iba a decij. Yo soy cubano. Cubanazo. Pero no tengo ná que vel con tóa la pajtía de incujto jesto que viven aquí ¿Tú me entiende? Y’e jora ya de decijlo que lo que hizo el presidente ése que nojotro tenemo fue una asquerosidá, eso de tirajle loj papele aj pueblo de Puejto Rico, óe, ¿jasta cuándo vámo a sopojtal al tipo este, al Trump ése que no sáe ni hablál y que tó los incujto cubanoides que están aquí en el pueblo ejte dicen que ej bueno. Y’e jora de paral a los raccionario jesto que, mira, ya hasta quitaron las visa pá ahogal al pueblo pojque ello siguen viajando pa cá y pa llá y pa donde quieran y ej pueblo cubano que…”

1383

La nueva izquierda cubiche, la de allende los mares, la que escapó del castrismo y sus pesares, dice ser comedida y balanceada. A sus acólitos, numerosos, esparcidos por doquier, no les gusta ser catalogados como tal: tipos de izquierda, pues ellos son anticastristas: Intelectuales, cultos, pero sobre todo anticastristas. La denominación les cae como patada en el trasero. Y como suelen “superar”, ellos lo juran, a sus pobres coterráneos en pergaminos y “conocimientos”, pues andan siempre dispuestos a enmendar las “falencias” de los otros.

Analizan hasta la saciedad los hechos que acaecen en la isla y en el lugar donde residen, e incluso más allá. Son expertos, conocedores de la naturaleza humana, y es por ello que saben con certeza lo que es mejor para Cataluña y para las víctimas de los tiroteos en la desigual América del Norte, por ejemplo . A aquellos que osan rebatir sus ideas luminosas, los apartan por “apestosillos” e incultos. ¡Habrase visto! ¡Ellos no pueden arrastrarse por el lodo!

Tienen, para cada cosa, la última palabra; la más sabia, la más oportuna, la más ingeniosa y cool. Y aunque el sentido del humor no suele ser su fuerte, se consideran simpáticos y hasta agraciados. ¡Ay de aquel que no les ría sus atinadas gracias! ¡Ay de aquel que ose mostrar un ápice de conservadurismo! Arrasarán, gracias a la “brillantez” de sus ideas, con el insolente atravesado: “guapetones de esquina, contradictorios y pendejos, despreciables”. Eso dicen estas lumbreras tolerantes y apacibles de quienes no piensan como ellos. Y acusarán de castrista al que haga esto o lo otro, como era de esperarse, naturalmente. Para estos señores de la izquierda cubiche del exilio, anteponerse al papá Estado (¡Pecado!) es una falacia abominable y un atrevimiento de esos otros, los que no saben nada; es decir, nosotros.

Con seguridad tú conoces a alguno. Les gusta merodear por estos lares y desplegar sus alas como pavos reales, para que los admiren, para que los regocijen y les canten loas y les corroboren que todo anda bien, que la humanidad es una, que la tolerancia y el amor entre los hombres parirá maravillas, “aunque nunca falten esos otros, los apestosillos que se empeñan en pensar diferente y en decir cosas sin sentido”. Ahhhh, se dicen entre ellos, si pudiéramos educar a esos imbéciles de derecha usando la fuerza del garrote…

1382

¿Qué la sociedad norteamericana es propensa a la elaboración de teorías conspirativas? Es cierto. ¿Algún problema con eso? ¿Acaso la historia de los Estados Unidos no ha estado repleta de hechos singulares, inusuales? ¿Cómo podemos, entonces, quejarnos de algo así? La naturaleza inquisitiva del ciudadano norteamericano, su eterna desconfianza hacia lo pre establecido, su inclinación a la duda, son apuntes reveladores de su propia fortaleza. ¡Y luego hay, entre la tribu, quien se pregunta qué diablos podría hacer un individuo simple y armado en contra de un gobierno deshonesto!

¡Que tristes esas naciones y esos pueblos que agachan la cabeza, sin cuestionar siquiera, ante la explicación de turno del que rige! Son los eternos candidatos a la patada en el trasero. Lo sabemos muy bien, no nos hagamos. Nosotros venimos de allí.

1381

He terminado Deadwood y queda el dolor y el sinsabor de los entes amados que no vuelven. ¡Pero Al Swearengen es inmortal! Lancemos un réquiem por esta maravilla inacabada. Coloquémosla en el pedestal de las cosas hermosas e imprescindibles. Que descanse en paz la obra maestra de David Milch.

1380

Hay hijos de puta en todas partes. Conservadores y liberales, religiosos, agnósticos y ateos, maricones y heterosexuales, tortilleras y trannys, amantes de las armas y veganos, apologistas de la paz y supremacistas blancos, negros, amarillos, carmelitas… Hay hijos de puta en todas partes. Leedores del Corán y de la Biblia, poetas narradores y ensayistas, iletrados y sabiondos, esquizos y bipolares, caricaturistas, reporteros, misóginos y mujeriegos, amargados y contentos… Hay hijos de puta en todas partes.

Y parafraseando a Orwell, algunos son más hijos de puta que otros…

1379

¡Ay, amigos míos, que no son las armas! Ojalá el asunto se redujera a cosa tan trivial. Es, ni más ni menos, la naturaleza humana. Despojen de fusiles y cañones al mundo que conocemos, y continuarán existiendo asesinos terribles y despiadados.

1378

Escaparse del cepo, no solo territorial, geográfico, sino también del más terrible de todos, del cepo cultural, es una afrenta que la mayoría de nuestros coterráneos, con esa gracia tan democrática que los caracteriza, no pueden tolerar. “¿Cómo carajo vas a estar a favor de las armas?” “¿Pero a ti quién te metió eso por los ojos?” “Mira a este comemierda que se cree yuma…” y así hasta el infinito. ¡Nada, que lo que se impregna desde chico, suele regresar (como las revelaciones) en las situaciones más álgidas y misteriosas… oh, señor!

1377

A ver, impíos, terminen de quitar las armas. Despojen a esta masa de buenos humanos, de buenos hombres y mujeres, de esas horrorosas herramientas de destrucción y muerte. Dejemos que sean los gobiernos, tan solo los gobiernos, los que manejen estas cosas. ¡Que vivan los burócratas, salvadores de vidas! Destruyamos también los cuchillos y prohibamos los autos en las calles y autopistas. Todo sea por el bien común, por la utopía de la seguridad que merecemos. ¿Qué importa, más o menos, si regalamos la escasa libertad que va quedando a aquellos que rigen según sus ideas y sus dioses? Seamos una nueva Venezuela o una nueva Cuba reluciente y vibrante, marchando con fusiles de cartón. Que nos cuelguen el cepo en el gaznate. Vamos, impíos, terminen de quitar las armas. Que la Rusia soviética, tras la muerte de los cosacos blancos, se instaure en nuestras tierras en nombre del amor y la concordia. Que viva la inocencia del futuro esclavo. O que muera…

1376

Ilustres pobladores miamenses, ¡decepcionaos! No somos los primeros, he de deciros con congoja. Apenas los sextos. ¡Sí, los sextos! ¡Ay de nuestro excepcionalismo platanero y burlón! Solo sextos, a ver si los ánimos decaen. Otras cinco ciudades nos superan en tráfico. ¡”Cómo es posible” se preguntarán sin dudas! Pues por ahí andan las crueles estadísticas. La batalla está perdida. ¡Ay de nosotros! No somos los primeros…

1375

Me parece casi una obviedad señalar, a estas alturas, que aquello de la rodilla en tierra fue ideado por un tipo que admira al dictador Castro y al terrorista Malcom X. Su protesta no puede ser, en ninguna circunstancia, contra un racismo institucional que no existe en toda esta nación, en ninguno de sus cincuenta estados. Su protesta es, evidentemente, en contra del sistema.

Me parece casi una obviedad señalar, a estas alturas, que las quejas de la alcaldesa de Puerto Rico, esa que lloró amargamente por la muerte del compañero Fidel, nada tienen que ver con humanidad o compasión. La señora de marras solo se preocupa por hacer quedar mal a una administración que no le gusta, que no le simpatiza, aunque para ello haya que mentir a como dé lugar.

De eso se trata. De eso siempre se ha tratado…

1374

La izquierda compasiva y tolerante. Episodio # 2:

Ahora que las festividades de Halloween se acercan, un nuevo disfraz está causando escozor entre la tolerante y compasiva izquierda. El conjunto de marras consiste en un uniforme de border patrol que lleva impreso en su lado derecho la palabra “Agent Wall”. De más está decir que la reacción a tan oprobioso talante ha sido, como ya suele acontecer en estos casos, hiperbólica e histérica, desmesurada. La crítica de los buenos muchachos “progresistas” se basa en que el uniforme encierra un mensaje de odio, división y racismo, y que ha separado y destruido a muchísimas familias. Por alguna razón el fantasma del nazismo y sus ridículas prohibiciones anda rondando con fuerza, cada día más, estos lares que habitamos. Por cierto, y que sea válida la acotación, el disfraz está agotado de almacenes y tiendas.

1373

La izquierda compasiva y tolerante. Episodio # 1:

Un bibliotecario de una escuela primaria en Cambridgeport, Massachusetts, ha rehusado una donación de libros hecha por la primera dama Melania Trump, argumentando que rechaza las políticas educacionales de la actual administración y que, además, la literatura de Dr Seuss es demodé y cursi. ¡El hijoeputa en la nueva izquierda norteamericana está que da al cuello!