1305

Se ha muerto Joseph Bologna en tiempos en que nadie escucha. Lo recuerdo cuando siendo yo un adolescente y despertaba al mundo y a las cosas juiciosas que suelen hacer los hombres, lo veía en aquella “Blame It on Rio” junto al Michael Caine magistral que conocemos todos y a aquella hermosísima Michelle Johnson y a Demi Moore… Su partida es también un poco mi partida, la tuya, la de todos. Es como si las lucecillas que alumbraron parte de nuestra existencia se fueran apagando paulatinamente. El aliento de Bologna se evapora cuando su luz se apaga. Su huida se acompaña de un agarrón de manos y un leve empujón hacia al abismo insondable de la muerte. ¡De madre!

1304

Los supremacistas blancos y neonazis, los negros racistas del BLM, los extremistas violentos de Antifa, las hordas histéricas anti Trump… todos son el detrito repugnante y nauseoso de la sociedad. Facebook, al menos, está en guerra…

1303

El sueño fálico de la putería de izquierda es el fracaso del conservadurismo norteamericano. Por eso parecen esforzarse tanto.

1302

Y dijo una corresponsal del periódico tal cual en una radio local: “Si, Pedro. El presidente no ha sido… Trump no ha sido consecuente en criticar los hechos de violencia perpetrados por los racistas blancos en Virginia. Todos sabemos que no se pronunció sobre el particular, y que fue tan solo el lunes cuando se vio obligado… obligado a decir algo… pero siempre nos queda esa especie de… cómo decir… de sensación de que no puede librarse de su simpatía por esos grupos tan dañinos…” Y como el comentarista, voila, pertenece a las numerosas huestes “anti-Trump”, jamás espetó la pregunta de rigor: “¿Qué cojones dijo Barack Obama cuando los crímenes y desmanes de la izquierda reaccionaria y de los racistas de Black Lives Mater en los últimos años?” Todos sabemos la respuesta.

1301

Escuchando a un venezolano que reside en Miami, he corroborado una vez más que el futuro de esa nación querida, (donde tengo familiares que decidieron emigrar de España a allí, sin paso transitorio por Cuba) pertenece a las penumbras más espesas. El hombre en cuestión, con acento estudiado y pose de intelectual atosigado por ideas magníficas y geniales, espetó sin ton ni son que su patria no necesita de ayuda armada ni de ejércitos foráneos. “Mi Venezuela ahorita lo que necesita es un especialista en marketing que pueda vender la idea de que el chavismo no es bueno. Que sea capaz también de infundir temor a los que gobiernan para que se sientan presionados y renuncien”. Nada, que de la candidez a la comemierduría tan solo existe un minúsculo paso…

1300

La prensa norteamericana es un verdadero asco. La prensa norteamericana es vomitiva. Como muestra un botón: el titular del Herald esta mañana es “Trump se ve forzado a denunciar la violencia racista en Virginia”. Incluso, hasta la palabra “Presidente” se tragaron. No recuerdo que alguna vez el panfleto de marras dijera algo sobre la complicidad de Barack Obama con los innumerables hechos de violencia perpetrados por organizaciones racistas como Black Lives Matter. Y ahora, para mantener adoctrinado al tonto inútil que mora en el sur de la Florida, dan por sentado que lo del malvado Trump es una farsa. Que asco! La política editorial del Herald no solo es deshonesta, sino y sobre todas las cosas, desagradablemente emética.

1299

La violencia que genera violencia que genera violencia y que a su vez genera violencia… Es la simiente de toda confrontación civil. No sería la primera ni la última vez. Pero… que ya se atisbe en una nación como los Estados Unidos de Norteamérica, precisamente en los tiempos que vivimos, no puede pasar inadvertido. Que los negros racistas de Black Lives Matter, los fascistas soberbios de ANTIFA o los supremacistas rencorosos de Alt-Right anden diseminando la agresión y el terror no es cosa de un día ni de una presidencia. Es reflejo profundo de un mal inquietante y mayor.
Cuando John Rayborn, de Bloodline, anunció su intención de postularse a la posición de sheriff de nuestro condado vecino de Monroe, dijo algo así como que el hombre debía de vigilar y controlar a la naturaleza humana, el más peligroso de los males. ¡Y no erraba! A ello se reduce todo en estos escalofriantes días, a la supervisión minuciosa, escrupulosa, exacta, de nuestros instintos y miserias…

1298

Podrán decirme lo que quieran, pero todo indicio apunta al pre apocalipsis de una guerra civil. Y Facebook y su comidilla no son más que un reflejo. Poniéndolo en contexto, simple y fácil y al estilo de George A Romero, es como si estuviéramos en esa parte de “Night of the Living Dead” donde Ben y Barbra ven acercarse la silueta de un anciano tambaleante en aquel remoto cementerio en Pittsburgh…

1297

La primera temporada de Bloodline es simplemente ejemplar. Una historia soberbia, bien contada, inteligente. Que transcurra en los cayos al sur del Dade County la hace aún más cercana y familiar. Su casting es impecable, con nombres como los de Sissy Spacek, el gran Sam Sheppard (QEPD), Kyle Chandler y ese soberbio Ben Mendelsohn. Es una especie de anatomía de un asesinato, parafraseando a Preminger, vaya. Sé que hay un montón de ofertas de series en el stream ahora mismo, pero si no lo han hecho, traten de darle una oportunidad a esta creación de los hermanos Kessler.

1296

Ya para terminar, porque mi tiempo es preciado y no debo tirarlo a la basura, he de decirles que quizás la cosa más molesta del librillo de Eliseo Alberto sobre el que les he estado comentando es ese afán tremebundo por “superficializar” la historia de la república, por degradarla a un solo y básico plano, ignorando las complejidades que suelen acompañar los desatinos y las gestas de los hombres. El discurso de Eliseo Alberto es idéntico al discurso del castrismo o al del exilio heroico, cada uno en su justo lugar, cada uno desde esa visión vomitiva de la izquierda militante y revolucionaria. No hay cosa que moleste tanto como la imbecilidad de la intelectualidad cobardona y fatua y el aplauso de sus allegados.

1295

A propósito de un video que anda rondando por ahí en el cual unos muchachos latinos y afroamericanos golpean con saña a un grupo de inútiles y cobardones blanquitos, recuerdo cuando en el Pre Universitario en el que estudiaba en Jagüey Grande, ya en doce grado, el equipo de fútbol del AG 40, una escuela del municipio Jovellanos, tierra de abakúas y tipos duros y guapos, se trenzó en una bronca antológica con los nuestros, Los visitantes terminaron apuñalando al director de internado de la escuela, un mulato que se llamaba (o se llama) Nelson y persiguiendo por los pasillos a los alumnos a base de machetazos al aire y punzones. Los “negrones” guapos de la escuela brillaron por su ausencia. Desaparecieron como si la tierra se los hubiera tragado. Yo, impávido e incrédulo al mismo tiempo, me quedé al borde de la pista de juego sin saber muy bien qué hacer mientras el desbarajuste sumía al AG 28, mi escuela, en la más terrible de las desazones.

Aquello terminó por sí mismo cuando los bronqueros de Jovellanos recogieron sus bártulos y se fueron. A la hora del baño, cuando todos estábamos en el albergue, uno de los guapos “redentores” de la escuela, pichón de jamaiquino llamado Joel Clark, tipo desagradable y abusador, comenzó a decir que “los blanquitos cochinos se amariconaron y por eso los ecobios del AG 40 pudieron despingar la escuela”. Tras el silencio sepulcral que se impuso en el momento, salté yo a romperlo diciéndole a Joel Clark que no había corrido y era blanco, y que a él no lo había visto por todo aquello cuando la bronca alcanzó proporciones cuasi épicas. El tipo se lanzó de la litera donde estaba sentado y me encaró. La gente se metió a separarnos. Vitico y David Vasconcelos, socios negros míos, se pusieron a mi lado para defenderme. Otro montón se puso del lado del tal Joel. “Déjenlo, que vamos a hablar y nada más” dije yo. Error garrafal, pues el tipo me lanzó un sopapo que casi me hizo girar. Y se formó la grande. Le fui pa’ arriba y terminamos dándonos bofetones y piñazos por casi todos lados.

En la noche Joel Clark se apreció, cuando las luces ya estaban apagadas, con otros dos tipos para “pasarme la cuenta”. Pero todo mi cubículo se había preparado. Cada uno de mis amigos había guardado la navaja para pelar naranjas debajo de la almohada, y si alguien me atacaba a traición o en superioridad numérica, iba a salir acuchillado. Desde ese entonces Joel Clark nunca dejó de saludarme en los pasillos y de compartir el jamón que se robaba en la cocina. Pero claro, corrían otros tiempos…

1294

Joel Schumacher ha sido uno de los realizadores más persistentes de Hollywood. No posee talento que pueda considerarse excepcional, pero sí cuenta con un montón de mañas y recursos, amén de equipararse, salvando las distancias, claro, con un David Bowie que imitaba hasta los zapatos que calzabas, al decir de Mick Jagger. Y es algo que se evidencia en “The number 23”, esa pieza forzada y chapucera, especie de mixture entre “Angel Heart” y “Memento”, en la cual creerse algo de lo que se cuenta resulta un imposible. Ya sé, hablamos de cine y fantasía, pero al Rey lo que es del Rey: de Schumacher solo recordaremos Flatliners y alguna otra cosilla…