1371

No es aceptable, me dice el color rojo, que la rosa sea roja y no me enfade. Me consume la ira y enrojezco. ¡Mira su adustez, su gesto, su asombro incontrolable! No es aceptable que pulule el rojo, encendido, carmín, y que el mundo apenas si se entere. ¡Mira esa altivez forzada! Mira mis brazos consumidos de pasión fortuita. Mira mi ceño, me dice el color rojo, y la rosa que es roja no se enfada.

1370

Los planetas han armado un revolú tremendo a lo largo y ancho del espacio exterior, sin importarles que los hoyos negros los vigilen o que el sol, con esa intransigencia febril que le caracteriza, con ese índice amenazador que lanza rayos, se pasee entre ellos. ¡Hasta una sonrisa le han birlado al gigante! Ahora todo será lluvia de estrellas y jolgorio y fiesta.

(El dibujo es de Rafe)

1369

Apretuja su cara porque navega sobre los mares verdes. Él mismo, verde verdísimo como yerba de chivo, se confunde con la mar sobre la cual navega, lo que le causa una muy comprensible aflicción, pues ¿quién quiere ser confundido con su propio color? ¡Ni aunque se sea verde! Así que caminar sobre las aguas como un Jesús esperanzado o, simplemente, hacer surfing en esa playa verde, pierde su encanto cuando un solo color se confunde entre todo. Y es por eso que apretuja su cara, porque navega sobre los mares verdes.

1368

Un crayón amarillo sólo puede ser feliz y bondadoso si un sol hecho a su imagen y semejanza, con carne de su carne y unas llamas de rojo intenso, claro está, brilla sobre su cabeza artística y puntiaguda. Saludará con su mano – rama y dejará saber a todos que, a pesar de las hojas y del viento, no se derretirá por el calor que emana del solecillo allá en el cielo, pues es carne de su carne, como les había ya dicho.

1220

¿Qué por qué sobrevivimos en Miami, esta ciudad podrida del sur de la Florida donde campean los políticos corruptos, el tráfico infernal, los hipócritas adoradores del buenismo, el acerismo de cadenas de oro como el que cagó el moro, la crápula latinoamericana que aún no ha aprendido a vivir fuera de casa? ¿Qué por qué? Por esto.

1102

Cuando Enrique Labrador Ruiz describe a Fidelio Ponce, es como si también describiera a Víctor Moreno, ese malogrado pintor que murió no hace mucho en La Habana, recluido en una especie de hospital privado, reflejo psicótico de los tiempos que se viven en Cuba. Víctor Miguel Moreno, Miguelito, también padecía de alucinaciones grandilocuentes y de enemistades descomunales. Su obra, ignorada, birlada, robada, es probable que algún día alcance el lugar que, estoy seguro, se merece. Mientras tanto, desanda los caminos inconmensurables que desconocemos, probablemente en compañía de Fidelio y otros tantos, tal y como nosotros también lo haremos en un futuro impredecible. La muerte, les digo, nos empareja a todos.

1035

 

¡Horror de horrores! El invierno glacial nos ha alcanzado. A pleno mediodía en los parajes de Miami llueve, y la temperatura no sobrepasa los 71 grados Fahrenheit. (21 grados celsius para quienes no están familiarizados con la nomenclatura sajona). ¡Dios nos coja confesados!

 

771: Una trova con Rafe

 

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Una trova con Rafe:

¡Helos allí, en medio del blanco de la inmensidad de Oz! Dorothy abandonada por los avatares de la magia y la bruja que sonríe con esa cara buena de la que jamás hablaron las santas escrituras. ¡Un espantapájaros triste que carga encima, en medio de su enclenque pecho, un fantasma real, con manos que semejan (pero que no son) garritas de ramas secas! Y el robot terso todo de hojalata (¿o papel?) pisando el musgo verde. ¡Hasta el león se ha vuelto girasol valiente y exhibe sin pudores su cuerpo de serpiente y su cola de papalote alado! La vara estrellada de la bruja, dice Rafe, logrará el milagro de la resurrección de Dorothy, la niña buena de Kansas.

741. Happy Easter

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En el mes de marzo de 1922, una tarde antes de la celebración de Easter, el presidente Warren G. Harding pidió a sus ayudantes que escondieran numerosos huevos de pascua, golosinas y bebidas en el amplísimo jardín de la White House, y en la mañana del domingo un batallón de niños asaltó el recinto. Estos dos compartieron el refresco que encontraron. Una foto congeló la memoria del hallazgo. El instante ha sobrepasado a la muerte y sus olvidos.