768. La Lechuga, obra teatral en Paseo de las Artes

Fui invitado a asistir a la celebración del primer cumpleaños del Paseo de las Artes, proyecto cultural y teatral que ha alcanzado el logro de acarrear a más de 35 mil personas a sus salas y mini salas durante los últimos doce meses, allá en los contornos de la ciudad de El Doral. El magnífico agasajo iba acompañado de entradas para la obra “La lechuga” en privilegiada primera fila. Y fue una experiencia disfrutable.

La pieza de César Sierra, estrenada por primera vez hace 14 años, fue escogida para el festejo debido, seguramente, a su divertimento inteligente y a su capacidad de entretener mientras se cavila. Obra que indaga en las miserias comunes que nos caracterizan (y que a partir de la segunda mitad logra ramificarse hasta escudriñar temas como la eutanasia y sus límites morales), se sostiene con sorprendente pujanza y regularidad durante la hora y quince minutos que dura gracias en buena medida a la labor de sus actores, que con oficio y fuerza otorgan personalidad y vida a sus disfuncionales y muy comunes personajes. Fedra López, Carlos Acosta Milian, Anastasia Mazzone, Osvaldo Strongoli y Carlos Mesber lucen bien en sus papeles, logrando esa difícil dicotomía de hacer reír y estremecer al mismo tiempo.

Fedra, que atesora amplia experiencia en el teatro, nos entrega a una Dora dúctil, maleable, que alcanza registros que van desde la impertinencia y lo asfixiante hasta el humor más desternillante. Acosta Milian regala, por su parte, una perfomance intensa y poderosa que, quizás debido a cuestiones del guión, suele diluirse un tanto a medida que la obra avanza. Pero aun así su Víctor nos resulta cercano y cálido. Anastasia, de imponente presencia, carga con el personaje más incómodo. Su Virginia sostiene gran parte del peso dramático de la obra y, a pesar de ciertos desbalances, sale airosa al final de la jornada. Carlos Mesber lidia, por su lado, con un carácter algo estereotipado al que sus entradas a destiempo no ayudan a reivindicar, aunque cuando se le sitúa en el contexto general de la obra, la intención de “alivio cómico” funciona. Por último, me parece imprescindible señalar que la actuación del experimentado Osvaldo Strongoli sobrepasa el calificativo de soberbia: exacta, precisa, de contención milimétrica. Un regalo para quienes disfrutamos del talento de los demás.

La obra se mantendrá en cartelera durante el mes en curso los viernes, sábados y domingos a las 9 de la noche en el teatro del Centro, del paseo de las artes. Si quiere pasar un buen rato y disfrutar de un espectáculo memorable, no deje escapar esta oportunidad. La Lechuga, de César Sierra. Ya lo saben.