1398

El argumento anti maniqueísta de que no todo es malo, ha servido también, admitámoslo, para relativizar ciertos horrores. Lo utilizó Tzvetan Todorov durante toda su vida intelectual, y ahora el historiador cubano, radicado en México, Rafael Rojas, lo refrenda mediante la revisión de una obra del propio Todorov, “El triunfo del artista”, cuando nos dice que: “(el autor)… hace un apunte sobre las simplificaciones y escamoteos históricos que produce la criminalización del comunismo, que me parece válido no sólo para la historia de la URSS o los socialismos reales de Europa del Este sino para la historia china, vietnamita o cubana del siglo XX”.

Al pensamiento de izquierdas le acomoda en gran medida que la historia de los comunismos del siglo pasado no sea satanizada per se, a pesar de los horrores paridos por Lenin y los hijos putativos de la revolución soviética. Les molesta que un dedo acusador demonice al sistema político que más muertes ha causado en el mundo moderno. Lo vemos a diario. Por ejemplo, nuestra izquierda criolla de caviar gusta de justificar, de reinterpretar y analizar, siempre en nombre de la justicia y la decencia, al castrismo y a cualquier otro proceso que, en nombre de la equitatividad y el amor, asesinara a sus congéneres. (Aunque ellos por sí mismos sean muy anticastristas, eso sí)

Entonces, estos apuntes de Todorov probablemente sean el más fehaciente reflejo de la mentalidad miserable que suele animar a los conspiradores de salón. Enarbolarlos es cosa rutinaria entre muchísimos de nuestros conocidos. Sería como una de esas congas donde “olvidar, olvidar, que la cosa no fue mala” sonaría como el estribillo pegajoso de ocasión. Lo escuchamos a toda hora desde hace un tongonal de años. Y así seguirá siendo, que no les quepan dudas: “Como la doctrina y los regímenes que se inspiraron en ella generaron incalculables víctimas, los han denunciado como criminales y han quedado señalados por el oprobio. Ahora bien, aunque no podemos pasarla por alto, esta perspectiva criminológica, que a lo largo de toda la historia del comunismo se centra en las víctimas y en su sentimiento, no basta para describir todas las dimensiones del cambio radical que trajo consigo esta revolución. El sentido de un acontecimiento de tanto alcance no puede reducirse a una simple condena moral, política o jurídica”.

1387

Leo, después de mucho tiempo, a ese Fernando Ravsberg, diciendo que la CIA ha construido la mentira sobre los diplomáticos con problemas auditivos. Lo afirma con absoluta convicción revolucionaria. Y miro a Ravsberg y me pregunto cómo alguien de tan escasa catadura moral puede servir de corresponsal para un medio prestigioso como la BBC. Pero solo ahora me percato que el hombrecillo ya no trabaja para la BBC. La BBC debe de haberlo corrido de un portazo, aunque no es cosa de la que esté seguro. Lo cierto es que Ravsberg, el de hoy en día, sirve de bloguero pago para el diario Público, el mismo de Ignacio Escolar, ese que defiende al chavismo y al castrismo con mayor convicción que Jorah Mormont a su reina Daenerys Targaryen. La metamorfosis terrible del despreciable Ravsberg, tiene sentido.

1384

Un oyente cubano hoy en la radio:

´´Óe, Julio, yo quiero felicitajte poj tu programa que está muy bueno y que toej mundo lo oye aquí en el pueblo ejte. Mira, lo que yo te iba a decij. Yo soy cubano. Cubanazo. Pero no tengo ná que vel con tóa la pajtía de incujto jesto que viven aquí ¿Tú me entiende? Y’e jora ya de decijlo que lo que hizo el presidente ése que nojotro tenemo fue una asquerosidá, eso de tirajle loj papele aj pueblo de Puejto Rico, óe, ¿jasta cuándo vámo a sopojtal al tipo este, al Trump ése que no sáe ni hablál y que tó los incujto cubanoides que están aquí en el pueblo ejte dicen que ej bueno. Y’e jora de paral a los raccionario jesto que, mira, ya hasta quitaron las visa pá ahogal al pueblo pojque ello siguen viajando pa cá y pa llá y pa donde quieran y ej pueblo cubano que…”

1350

Irma ha descubierto a un centenar de profetas en las redes sociales. ¡Ahora todos sabían! Por cierto, el pueblo de Punta Alegre en la costa norte de Ciego de Ávila, ha sido practicamente borrado del mapa según me cuentan desde Cuba. Mi madre nació y creció allí. Yo solía pasar las vacaciones de verano en casa de mis tíos, al lado de la bahía. El patio daba al mar. Dicen que la Irma ha arrasado con todo, que la casa ya no existe…

1338

He leído a un laureado poeta cubano que aún reside en el horror, lamentándose de no poder conectarse a internet, él, que se ha ganado el derecho a acceder, gracias a su obra, al universo wi-fi. Que triste atisbar cosas como estas. Ser testigos del hombre cordero que, ante la mordida rabiosa del perro pastor, solo atina a lanzar un berrido inmisericorde para luego correr a confundirse entre la manada cabizbaja y gozosa, me reafirma que lo de la isla es más que merecido.

1296

Ya para terminar, porque mi tiempo es preciado y no debo tirarlo a la basura, he de decirles que quizás la cosa más molesta del librillo de Eliseo Alberto sobre el que les he estado comentando es ese afán tremebundo por “superficializar” la historia de la república, por degradarla a un solo y básico plano, ignorando las complejidades que suelen acompañar los desatinos y las gestas de los hombres. El discurso de Eliseo Alberto es idéntico al discurso del castrismo o al del exilio heroico, cada uno en su justo lugar, cada uno desde esa visión vomitiva de la izquierda militante y revolucionaria. No hay cosa que moleste tanto como la imbecilidad de la intelectualidad cobardona y fatua y el aplauso de sus allegados.

1292

Yo leo a Eliseo Alberto y su “Informe contra mí mismo” y me pregunto cómo es posible oponerse a una dictadura sangrienta y brutal sin adoptar una posición extrema. Toda esa muela absurda de la ausencia de odio y del diálogo comprensivo y humano, alcanzó especie de pináculo discursivo con esta obra. ¡Demasiada palabrería y yo con tan escasa paciencia!

Sigo releyendo esta cosa de Eliseo Alberto y no puedo menos que taparme la nariz ante tanta inmundicia cobarde y panfletera. Hay cierta atracción indescriptible entre muchos de los intelectuales cubanos por ese estado contemplativo de inacción mierdera que, aparentemente, perciben que los ensalza hacia una especie de estadio de escritor superior o pensador soberbio, cuando en realidad basta con que te calces unos espejuelillos de lectura y te anudes el pescuezo con bufandas postreras de color opaco para pertenecer a la manada, al ejército de ilustrísimos escritores de la isla. Yo, siendo Eliseo Alberto, me hubiera ahorrado el tocomoyo de trescientas páginas…

1276

Mañach y la revolución castrista y la virtud. ¡Ah, cuánto daño ha causado el panegírico fuera de lugar, el entusiasmo ilógico y exacerbado, la babosería de los “escribíos y leíos” por esa cosa aborrecible de la igualdad entre las gentes…

“Nos hemos pasado la vida (al menos me la he pasado yo, como escritor público) pidiendo una honda y total rectificación de la vida cubana. Más de una vez escribí que esto necesitaba “una cura de caballo”, “una cura de sal y vinagre”. Y ahora que eso ha llegado, me parece de canijos asustarse… Por lo pronto, la Revolución ha logrado ya aquello que Martí pedía: poner de moda la virtud. Y yo creo que esa proscripción de la venalidad, de la frivolidad, de la irresponsabilidad, ha llegado con tal fuerza acumulada de voluntad y con tanto ímpetu, que no va a ser una simple “moda” pasajera”.

1275

Jorge Mañach, el mítico intelectual cubano, en trance orgásmico ante el Castro tenebroso y vil:

“Por de pronto, es cierto eso de que Fidel “seduce”. Yo diría que tiene eso que los españoles llaman “ángel”. Un ángel dialéctico y hasta de espada flamígera, como los del paraíso. Pero ángel. A veces se le percibe como en un revuelo de alas. Otras, en la fulguración, en el blandir del anatema. ¡Y qué fuerza de persuasión! (…) Parece siempre que despierta de un vasto cansancio. Parpadea frente a las luces, pone en ángulo las cejas, se rasca un poco la patilla aguerrida. Y empieza a hablar, con la voz ya algo ronca. Explica, arguye, impreca, advierte… Va disolviendo aprensiones. No halaga ni miente seguridades imposibles; pero pide por el bien de todos, por Cuba que le duele”.

1258

Me he tropezado a un par de cubiches tolerantes, progresistas, preguntándose el porqué de tan escaso entusiasmo entre sus coterráneos tras el discurso de Trump en el Artime. La cosa curiosa en estos casos, y si sumamos a los “comentaristas” entenderemos aún mejor, es que ninguno de ellos, tan preocupados por las opiniones de los demás, dijo cosa alguna sobre los sucesos del tiroteo “demócrata” a los representantes del partido rival. Silencio absoluto o alguna que otra pusilánime justificación. Y así vamos…

1252

Castro II no estaba muerto, andaba de parranda, recibiendo a algún personajillo “ilustre” de los confines del mundo. Eso, y que el Coco Fariñas haya vuelto a tener sus 5 minutillos de fama (¡sin tener que hacer huelgas!) ha sido la última nota relevante de ese anticastrismo soso que tanto conviene a los aparatos de seguridad del régimen. Y es que ver a nuestro recordista Fariñas emocionarse por aquello de que la prensa extranjera lo recordó nuevamente tras el chisme de marras, no tiene precio. Para todo lo demás, existe Master Card.

1246

Yoani Sánchez ha dicho, en la presentación del último libro de Vargas Llosa, que “en Venezuela han hecho una mala caricatura de lo que nosotros –en Cuba- hemos sufrido”. ¡Ay, ese excepcionalismo cubiche al que tantas veces me he referido! ¡Ay, ese afán por hacer del tirano local el más glorioso y adusto de todos los tiranos! A quienes se la pasan repitiendo aquello del Castro que llevamos dentro, no se me antoja ejemplo mejor que el de esta Yoani embaucadora.

1244

Néstor Díaz de Villegas estuvo en Cuba, como algunos de ustedes sabrán. Y ha estado escribiendo sobre ello. Pero lo que publica en este último texto es brillante, desgarrador, tremendo. No tengo dudas, siquiera, de que Díaz de Villegas es no solo uno de los mejores poetas de su generación, sino uno de los mejores escritores en general que ha parido la isla en las últimas décadas.

1228

Patricio Fernández, ahora representante de la post izquierda chilena, director de The Clinic, ese diario irredento y anticapitalista que hacia la segunda mitad de los años noventa irrumpió en el Chile del juez Garzón y el Pinochet vulnerable, ha escrito un texto para el NYT en español donde nos habla, con la convicción de los creyentes que necesitan restablecer su fe, acerca de una Cuba majestuosa que se abre a la modernidad tras el pacto de Obama y la muerte de Fidel. Ahora se pueden poner en escena obras de teatro de alta complejidad técnica y hasta se atisban novísimas grúas constructoras en el puerto. ¡Aleluya! Un milagro de San Obama, no me cabe la menor duda. Y es que eso es el viejo zorro Barack para la post izquierda latinoamericana, un beato venerable y sabio, bueno y redentor, que vino a hacer de esta nuestra tierra, incluyendo a la tenebrosa, claro, un lugar más justo y más hermoso. Y para muestra un botón, la Cuba pujante e inclaudicable (raro mixture que habita en las mentes calenturientas de los huérfanos ideológicos de los Komsomolets rusos) que nos describe el bueno de Patricio.

1179

Dan Piepenbring nos recuerda en la última edición de The Paris Review que el último suspiro de libertad creativa en la extinta URSS tuvo lugar allá por 1932, antes de que el Estado apretara las clavijas y obligara a sus artistas e intelectuales a producir propaganda pura. Es decir, todo totalitarismo de izquierdas tiene su período gris. De más está decir que ni siquiera en esto el castrismo ha sido innovador, como todos sabemos.

1116

Resulta curiosísimo cómo muchos de los escritores y creadores cubanos crecidos al amparo de las instituciones oficialistas del castrismo, y que hoy residen en el exilio, vuelven una y otra vez sobre esa entelequia, el llamado “Canon Literario”, con la probable pretensión de rascabucharlo minuciosamente por aquello de descubrir si en un final son ellos mismos merecedores a habitar sus contornos imprecisos, etéreos, irreales. Les confieso que tengo la impresión de que esas vueltas que nos cuentan, nuestros amigos los intelectuales cubanos del exilio, se asemejan al camino peligroso que recorren las ovejas prófugas, de vuelta a la granja-matadero de donde alguna vez escaparon con la esperanza de no ser sacrificadas. Algo así.

1106

Es esa cosa vergonzosa de la intolerancia en nombre de la tolerancia, lo que ofusca. Les digo más, es indignante. Sencillamente intolerable. Que un grupillo de pseudo intelectuales, activistas políticos más bien, anden invocando el horror de los horrores sin que haya acaecido aún nada condenable, no es más que una remembranza del minority report de Phillip K Dick. Porque sí, porque se prepara una protesta aquí en Miami en contra del “dictador” Donald J. Trump. Y sospecho que probablemente esas hordas se lancen también a festejar aquella cosa de la eliminación de los pies mojados y pies secos. Todo anda relacionado, que no les quepan dudas. La intolerancia de esa izquierda intolerante, repleta de complejos, y el odio antropológico al cubano, son hechos que se entrelazan y que sirven a un propósito común, la falsa defensa de las democracias desde el desconocimiento y la insolencia más atroces de esas leyes que dicen querer proteger y representar. ¡Sarta de poetas y escritores mediocres! Qué digo poeta y escritores ¡Sarta de activistas vulgares y mezquinos! No se trata de no ejercer el sagrado derecho a la protesta, se trata de ser honestos y de no acusar a otros de lo que nosotros mismos somos. Se trata de no utilizar a las artes y a la literatura para establecer prejuicios y etiquetar a quienes no comulgan con tus ideas y prejuicios, porque eso sencillamente es execrable y es también aterrador, por cierto.

1103

Ha estado Néstor Díaz de Villegas por segunda vez en Cuba y nos ha descrito, con esa precisión que suele caracterizarlo, el doble luto vivido por los que allí habitan, primero por la muerte del dictador horrendo y luego, cómo no, por la abolición de la ley de pies secos / pies mojados. Doble luto, seamos claros, que refleja esa laboriosidad bipolar tan propia del cubano del último medio siglo. Alegría y terror frente al horror. Tristeza y jolgorio. Algarabía y silencios infaustos. Toda la isla, infortunada y aciaga, se debate en tamaña antinomia. Y el intríngulis moral en situaciones como estas, me digo, se reduce a una pregunta vital. ¿Merecemos los cubanos algún tipo de trato especial, aun cuando nuestra mitad ‘Míster Hyde’ sigue empeñándose en no sólo relativizar el horror, sino en ser cómplices del mismo?

1102

Cuando Enrique Labrador Ruiz describe a Fidelio Ponce, es como si también describiera a Víctor Moreno, ese malogrado pintor que murió no hace mucho en La Habana, recluido en una especie de hospital privado, reflejo psicótico de los tiempos que se viven en Cuba. Víctor Miguel Moreno, Miguelito, también padecía de alucinaciones grandilocuentes y de enemistades descomunales. Su obra, ignorada, birlada, robada, es probable que algún día alcance el lugar que, estoy seguro, se merece. Mientras tanto, desanda los caminos inconmensurables que desconocemos, probablemente en compañía de Fidelio y otros tantos, tal y como nosotros también lo haremos en un futuro impredecible. La muerte, les digo, nos empareja a todos.

1101

Y llega ese buen escritor afincado en España y lanza la pregunta, como al descuido. ¿Existe una derecha cubana? Y yo he de responderle. No. No existe tal cosa, debemos admitirlo. Lo cual es una verdadera tragedia, por supuesto. Debido precisamente a esa derecha fantasmal e inexistente en la historia de la cubanidad, es que las cosas han sido tan horrorosas como son. Y lo seguirán siendo, probablemente.

1100

La ley de pies secos / pies mojados, así como la mismísima ley de ajuste cubano, ambas, están condenadas a la extinción. Han perdido, admitámoslo, su sentido primordial: brindar refugio a quien es perseguido por la dictadura castrista. Ya no recibimos, por regla general, a opositores políticos y ni siquiera a discordantes del oprobio, por la sencilla razón de que para todos estos el oprobio no existe. Recibimos a esclavos complacientes, en el mejor de los casos; a proselitistas de la dictadura que han ido convirtiendo a la Miami triunfal y hasta digna de otrora, en un harapo remanente del castrismo; cuestión de echar un vistazo al estado de cosas y a su gente; cuestión de atisbar la impunidad con que trasiega el horror, intercambio cultural incluido, por supuesto. Es cierto que esta vez ha sido la administración Obama, cumpliendo una petición de sus amigos de La Habana, la que ha metido manos en el asunto . Pero también lo habría hecho Trump o la Clinton o San Juan de los Palotes, probablemente por razones diferentes. Y ya le tocará, por cierto, el turno a toda la ley de ajuste. Lo digo para que se vayan preparando esos que naufragan por puentes y fronteras, clamando por el cese del “injusto bloqueo” y animándose al grito de “hasta la victoria siempre”, pues ya los escucharemos ulular desde las calles de la isla que sí, que la revolución no es mala, que la cosa está dura, pero que qué cojones es eso se no dejarlo entrar a la yuma, si él lo que quiere es prosperar.

1098

He estado viendo esas entrevistas, que publican los diarios locales, a cubanos varados en la frontera tras la abolición de la ley de Pies Secos / Pies Mojados. ¡Cuán despreciables especímenes se atisban en el lugar! Incapaces de reconocer los horrores del castrismo, todos emigrantes de panza, rescabuchadores económicos que vivían, incluso, muy bien en las calles de la isla, sin tener problemas con el gobierno, sin percatarse siquiera de ser víctimas patéticas, como todos lo fuimos, de la dictadura cubana. Es lo que dicen. Y es espeluznante. Es espeluznante que tantos otros como ellos estén aquí, amparados por un asilo político del cual no forman parte, al cual no pertenecen. Sus almas, atrapadas entre el reggaetón de turno y la moda ambigua, pingueril, militantemente jinetera que portan con ese aguaje tan típico de la generación “rikera”, tal y como los ha calificado un buen amigo, sus almas, sus almas vagan perdidas por los contornos de la frivolidad y la irresponsabilidad más escandalosas. Por personajillos como ellos es que el asilo a los cubanos ha caído en el más profundo de los descréditos. Por personajillos como ellos es que esos que en realidad aborrecen al castrismo y merecen venir a construir una nueva vida para sus familias y sus hijos acá, en los Estados Unidos, han perdido la posibilidad de hacerlo de la mejor manera conocida. Todo muy triste, sin dudas. Y muy repugnante, incluso.

1095

A ver, amigos míos, la Ley de Ajuste Cubana, firmada en 1966 si mal no recuerdo, posee por sí misma un carácter compasivo y empático que solo puede generar vítores y alabanzas. Dar abrigo a quienes escapan de una dictadura horrorosa y brutal, es un acto supremo de generosidad y misericordia. La supresión de ese acápite llamado Pies Secos / Pies Mojados causa una especie de aflicción, debido a la orfandad en que quedarán muchos de los que pretenden escapar del infierno castrista. Y, sin embargo, no puedo obviar aquello de la justicia poética que, he de decirles, acaba de imponerse con su derogación. El hombre nuevo, ese subproducto espantoso que se ha estado fabricando en la isla horrorosa durante los últimos decenios, ya no la tendrá tan fácil, y todo el remanente cultural que se ha creado en torno a su llegada y colonización de estas tierras floridanas, sufrirá los embates de tamaña medida. Es decir, será poco probable que los The Places de este mundo desaparezcan de la noche a la mañana, pero sin dudas que no continuarán diseminándose, a la usanza de las tumoraciones malignas que, llegado el caso, terminan por causar la muerte de su huésped.