1348

La nostalgia por Rubiera y el NTV en estos días está que da al pecho aquí en Miami… ¡Ay, ese excepcionalismo criollo que nos lleva de la mano desde el “meteorólogo más sagaz” al tirano más “brillante y tenebroso”…!

1338

He leído a un laureado poeta cubano que aún reside en el horror, lamentándose de no poder conectarse a internet, él, que se ha ganado el derecho a acceder, gracias a su obra, al universo wi-fi. Que triste atisbar cosas como estas. Ser testigos del hombre cordero que, ante la mordida rabiosa del perro pastor, solo atina a lanzar un berrido inmisericorde para luego correr a confundirse entre la manada cabizbaja y gozosa, me reafirma que lo de la isla es más que merecido.

1296

Ya para terminar, porque mi tiempo es preciado y no debo tirarlo a la basura, he de decirles que quizás la cosa más molesta del librillo de Eliseo Alberto sobre el que les he estado comentando es ese afán tremebundo por “superficializar” la historia de la república, por degradarla a un solo y básico plano, ignorando las complejidades que suelen acompañar los desatinos y las gestas de los hombres. El discurso de Eliseo Alberto es idéntico al discurso del castrismo o al del exilio heroico, cada uno en su justo lugar, cada uno desde esa visión vomitiva de la izquierda militante y revolucionaria. No hay cosa que moleste tanto como la imbecilidad de la intelectualidad cobardona y fatua y el aplauso de sus allegados.

1292

Yo leo a Eliseo Alberto y su “Informe contra mí mismo” y me pregunto cómo es posible oponerse a una dictadura sangrienta y brutal sin adoptar una posición extrema. Toda esa muela absurda de la ausencia de odio y del diálogo comprensivo y humano, alcanzó especie de pináculo discursivo con esta obra. ¡Demasiada palabrería y yo con tan escasa paciencia!

Sigo releyendo esta cosa de Eliseo Alberto y no puedo menos que taparme la nariz ante tanta inmundicia cobarde y panfletera. Hay cierta atracción indescriptible entre muchos de los intelectuales cubanos por ese estado contemplativo de inacción mierdera que, aparentemente, perciben que los ensalza hacia una especie de estadio de escritor superior o pensador soberbio, cuando en realidad basta con que te calces unos espejuelillos de lectura y te anudes el pescuezo con bufandas postreras de color opaco para pertenecer a la manada, al ejército de ilustrísimos escritores de la isla. Yo, siendo Eliseo Alberto, me hubiera ahorrado el tocomoyo de trescientas páginas…

1276

Mañach y la revolución castrista y la virtud. ¡Ah, cuánto daño ha causado el panegírico fuera de lugar, el entusiasmo ilógico y exacerbado, la babosería de los “escribíos y leíos” por esa cosa aborrecible de la igualdad entre las gentes…

“Nos hemos pasado la vida (al menos me la he pasado yo, como escritor público) pidiendo una honda y total rectificación de la vida cubana. Más de una vez escribí que esto necesitaba “una cura de caballo”, “una cura de sal y vinagre”. Y ahora que eso ha llegado, me parece de canijos asustarse… Por lo pronto, la Revolución ha logrado ya aquello que Martí pedía: poner de moda la virtud. Y yo creo que esa proscripción de la venalidad, de la frivolidad, de la irresponsabilidad, ha llegado con tal fuerza acumulada de voluntad y con tanto ímpetu, que no va a ser una simple “moda” pasajera”.

1275

Jorge Mañach, el mítico intelectual cubano, en trance orgásmico ante el Castro tenebroso y vil:

“Por de pronto, es cierto eso de que Fidel “seduce”. Yo diría que tiene eso que los españoles llaman “ángel”. Un ángel dialéctico y hasta de espada flamígera, como los del paraíso. Pero ángel. A veces se le percibe como en un revuelo de alas. Otras, en la fulguración, en el blandir del anatema. ¡Y qué fuerza de persuasión! (…) Parece siempre que despierta de un vasto cansancio. Parpadea frente a las luces, pone en ángulo las cejas, se rasca un poco la patilla aguerrida. Y empieza a hablar, con la voz ya algo ronca. Explica, arguye, impreca, advierte… Va disolviendo aprensiones. No halaga ni miente seguridades imposibles; pero pide por el bien de todos, por Cuba que le duele”.

1258

Me he tropezado a un par de cubiches tolerantes, progresistas, preguntándose el porqué de tan escaso entusiasmo entre sus coterráneos tras el discurso de Trump en el Artime. La cosa curiosa en estos casos, y si sumamos a los “comentaristas” entenderemos aún mejor, es que ninguno de ellos, tan preocupados por las opiniones de los demás, dijo cosa alguna sobre los sucesos del tiroteo “demócrata” a los representantes del partido rival. Silencio absoluto o alguna que otra pusilánime justificación. Y así vamos…

1252

Castro II no estaba muerto, andaba de parranda, recibiendo a algún personajillo “ilustre” de los confines del mundo. Eso, y que el Coco Fariñas haya vuelto a tener sus 5 minutillos de fama (¡sin tener que hacer huelgas!) ha sido la última nota relevante de ese anticastrismo soso que tanto conviene a los aparatos de seguridad del régimen. Y es que ver a nuestro recordista Fariñas emocionarse por aquello de que la prensa extranjera lo recordó nuevamente tras el chisme de marras, no tiene precio. Para todo lo demás, existe Master Card.

1246

Yoani Sánchez ha dicho, en la presentación del último libro de Vargas Llosa, que “en Venezuela han hecho una mala caricatura de lo que nosotros –en Cuba- hemos sufrido”. ¡Ay, ese excepcionalismo cubiche al que tantas veces me he referido! ¡Ay, ese afán por hacer del tirano local el más glorioso y adusto de todos los tiranos! A quienes se la pasan repitiendo aquello del Castro que llevamos dentro, no se me antoja ejemplo mejor que el de esta Yoani embaucadora.

1244

Néstor Díaz de Villegas estuvo en Cuba, como algunos de ustedes sabrán. Y ha estado escribiendo sobre ello. Pero lo que publica en este último texto es brillante, desgarrador, tremendo. No tengo dudas, siquiera, de que Díaz de Villegas es no solo uno de los mejores poetas de su generación, sino uno de los mejores escritores en general que ha parido la isla en las últimas décadas.

1228

Patricio Fernández, ahora representante de la post izquierda chilena, director de The Clinic, ese diario irredento y anticapitalista que hacia la segunda mitad de los años noventa irrumpió en el Chile del juez Garzón y el Pinochet vulnerable, ha escrito un texto para el NYT en español donde nos habla, con la convicción de los creyentes que necesitan restablecer su fe, acerca de una Cuba majestuosa que se abre a la modernidad tras el pacto de Obama y la muerte de Fidel. Ahora se pueden poner en escena obras de teatro de alta complejidad técnica y hasta se atisban novísimas grúas constructoras en el puerto. ¡Aleluya! Un milagro de San Obama, no me cabe la menor duda. Y es que eso es el viejo zorro Barack para la post izquierda latinoamericana, un beato venerable y sabio, bueno y redentor, que vino a hacer de esta nuestra tierra, incluyendo a la tenebrosa, claro, un lugar más justo y más hermoso. Y para muestra un botón, la Cuba pujante e inclaudicable (raro mixture que habita en las mentes calenturientas de los huérfanos ideológicos de los Komsomolets rusos) que nos describe el bueno de Patricio.

1179

Dan Piepenbring nos recuerda en la última edición de The Paris Review que el último suspiro de libertad creativa en la extinta URSS tuvo lugar allá por 1932, antes de que el Estado apretara las clavijas y obligara a sus artistas e intelectuales a producir propaganda pura. Es decir, todo totalitarismo de izquierdas tiene su período gris. De más está decir que ni siquiera en esto el castrismo ha sido innovador, como todos sabemos.